Si se sospecha que es consecuencia de un traumatismo craneal, evitar mover la cabeza y llamar al 112.

Si no hay evidencia de que sea por trauma craneal: tranquilizar al niño; a veces puede tener sensación de mareo o oír como pitidos.

Ayudar al niño a reclinar la cabeza sobre el lado que sangra para facilitar la salida de la sangre.

Sujetar con suavidad un apósito o compresa para absorber la sangre.

En caso de cuerpo extraño, no intentar sacarlo; acudir al centro de salud más cercano.